Francisco

No tengo la misma historia pero tampoco se diferencian mucho, hay un factor común... Ninguno la ha tenido muy fácil, yo tuve mucha suerte y eso ahora lo sé, cuando llegué aquí a Colombia fue muy difícil al principio, entrando al país un taxista me cobró por un viaje de 10 min la cantidad de 130.000 mil pesos, cuando llegué a Bogotá no tenía ya dinero para el taxi al lugar al que iba a llegar, con lo poco que me quedaba que eran unas cuantas monedas logré hacer una llamada, una amiga me ayudó y me recibió en su casa, ahí me duché me cambié, pude comer, y luego ella me pago también al lugar que yo había alquilado desde Venezuela, era una casa de familia, el lugar era un poco lejos y era complicado llegar, el taxista nunca supo como llegar a la dirección así que me dejó en una gasolinera, estando ahí por más que le preguntara a la gente nadie sabía hacia donde iba, estuve tres horas con las maletas caminando buscando el lugar, ya eran las 11 y las pocas personas que quedaban.en la calle sólo me decían que me fuera ya que era muy peligroso que estuviera con maletas en la calle, yo casi resignado a dormir en la calle porque no tenía manera ya de llamar a mi amiga, mi teléfono había muerto ya, vi a una última persona acercarse y yo le pregunté donde era la dirección, se ubicó un poco, dijo que vivía cerca, que seguro el encontraba el lugar, me ayudó con las maletas, me compro pan en una última panadería que estaba a punto de cerrar, un litro de leche, y minutos después habíamos llegado al lugar en donde iba a vivir, el se fue en el momento.en el que esas personas abrieron la puerta y salieron corriendo a buscarme porque pensaban que me había perdido, nunca supe más nada de el.

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La casa no era grande, era muy pequeña de hecho, no teníamos una cocina, ni nevera, teníamos que cocinar en una estufa pequeñita, la casa era muy humilde pero era una familia y era lo más cercano que iba a tener de eso por un tiempo, no tenía cama, mis sábanas me ayudaron mucho, salía a la calle y no encontraba trabajo, yo llegué con mis papeles, la cédula la saqué a los dos días de que llegué y me dieron la contraseña para esperar la cédula, aún así no encontré trabajó por ser venezolano, empecé a vender arepas en la calle, se vendían bien, por lo menos me daba lo suficiente para reponer el material y para el pasaje y para seguir imprimiendo hojas de vida y buscar trabajo, me mudé luego de un mes a Chapinero, a una casa universitaria, vivía cerca de un viejo amigo de Venezuela, seguí buscando trabajo, fueron dos meses muy difíciles, no tenía dinero para comprar comida, todo iba para el arriendo, me sentía desesperado, no sabía que hacer y decirle a mi familia que estoy mal.no es una opción, el primo de mi amigo nos ofreció trabajo en un restaurante de perros calientes gourmet, yo me alegré porque al fin iba a tener un trabajo que me de un sustento básico para estabilizarme y ya después buscar con calma un mejor trabajo, algo más orientado a lo que me gustaba y que estaba estudiando en Venezuela, me pagaban 15 mil pesos diarios de los que gastaba 5 mil sólo en pasaje, por trabajar desde las 4 de la tarde hasta las 10 pm pero a veces nos tocaba hasta las 11 y cuando nos quedábamos hasta las 12 el jefe nos acercaba a la casa, la verdad ese tercer mes incluso teniendo trabajo me había desmayado ya 3 veces por no comer suficiente, fue un tiempo bastante difícil, ellos luego de un mes me dijeron que me harían firmar contrato y me pagarían EPS (Seguro de salud) y me pagarían 30 mil pesos, yo acepté y rechaze otros trabajos que ya me habían salido por seguir con ellos que eran de confianza, a las dos semanas me despidieron porque no tenían dinero, aún sabiendo que yo dejé otros trabajos, ello fueron incapaces de avisarme con tiempo, empecé a buscar trabajo otra vez, no descanse ni un día, y luego de varios días logré conseguir una entrevista en un.call Center bilingüe, logré pasar la prueba y al día siguiente ingresé, empecé a trabajar, los primeros meses del trabajo fueron muy duros, pero ya me había empezado a estabilizar, hubo momentos en los que me quise regresar a mi país pero eso no era opción, tenía que aguantar porque tenía que ayudar a mi familia, pensé que dormiria en la calle más de una vez, aquí estoy, un año después, con un buen trabajo, con mi hermana, mi abuelita, y feliz. Sabía que todo aquello por lo que pasé solo me enseñaria a ser más fuerte, a creer más en mi, sólo tenía que seguir luchando y siendo paciente.